miércoles, 23 de julio de 2014

" ... tu corazón de mi corazón ... " Pina González


            I


Tocamos el piano

por nuestros dedos
el deseo vierte su música

un diálogo susurrado
una mano en piel ajena

desde entonces llevo
mi espalda marcada
como los lugares
a los que las abejas
planean volver


         II 

demoro tu ida
al trabajo
con una caricia imposible
de resistir es
mi único vicio
tender de mi balcón
un momento elegido
entre tantos y sentarme a mirarlo
mientras
labios y lengua extrañan
el camino andado durante la noche

          III

dormir sobre
tu cuerpo dormido
besarte una
a una las pecas que se esparcen
en la almohada cuando no
las vemos ¿qué pasará
mientras soñamos?
andar tu cuerpo
con la inconciencia
de un presente infinito
o un futuro del que no quiero
saber 

        IV

en este dulce
deslizar por el cuerpo
de otro. En este tibio ocaso
se me va la vida. Enredada
entre los dedos del amante.
Expirada por los labios que me rozan.
    
         V

coso tu pollera
mientras dormís un
rato  más y pienso¿será
por fin esto lo que
la decida a quedarse
lo que transforme su ideal
de una familia feliz?

         VI

 te miro
en el fondo de mi taza
de café con leche
ando las calles
busco tu voz en mi
caleidoscopio personal

te detendrás
junto a la ventana, alguna lluvia
buscando
el preciso lugar
donde las gotas empiezan a caer
penderás de mí tu mirada
en otra parte
 
       VII 

a quien
le escribo
a quien
invoca mi deseo 
a campo traviesa
tu ausencia física
de a ratos, de otros
en el lugar por mí elegido
para quedarte, en medio
de la noche despierta
la sorpresa de que hoy
estés acá
 
        VIII

verte doblar la esquina
te das vuelta, no te das
vuelta a pensarte y el repaso
del tiempo que dilata
pupilas, boca y vos
te alejás silbando algo
que no resolvés si deslizar
o no.                            
 
Te dejo ir
como a un barrilete al que me até
durante la noche
suelto ese peso
a esta hora de la tarde.

          IX
 
repito un gesto tuyo
en el espejo a partir
de ahora estarás presente
através de lo que no disuelva el tiempo

           X
 
en la distancia y a esta altura
mi cuerpo se vacía de tu cuerpo
marea de minutos que se vuelven
horas, días, semanas, las líneas
de tu cara diluídas

          XI


es curioso
oler la mentira
y aún lanzarme
de cara al suelo

necesitar un santo
en el lugar del amor

que descanse
en carne ajena
la angustia
de saberme sola

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