miércoles, 23 de julio de 2014

Niñas : II " La niña feroz " Pina González


Había una vez una niña con los dientes grandes y filosos a la que le gustaba el guiso de lobo. Cada tarde salía por el bosque a ver si lograba cazar alguno. Pero siempre, siempre, se escondían o prentendían asustarla con sus aullidos. Hasta que un día apareció un lobo algo ingenuo que se dejó engañar por su fingida dulzura.
            Elena, que ocultaba durante sus paseos aquellos dientes delatores, salticaba y corría simulando la inocencia que tiempo atrás había marcado el camino de caperucita roja. Los lobos de la región no olvidaban esa historia, por lo que ya no se acercaban a los seres humanos. Preferían auyentarlos a la distancia. Ninguno se arriesgaría a repetir el destino de su mártir: “El lobo feroz “. Pero Ludo era distinto a los demás. Estaba convencido de que la gula era lo que realmente había matado a aquel lobo. No podía pensar en él como una víctima. Por lo que confiaba en cualquiera que se le cruzara. Tal el caso de esta dulce niña que andaba a los saltos por el bosque. ¿qué llevaría en su canasta? ¿Acaso algún manjar para convidarle? Así pensaba revertir la historia de las relaciones entre lobos y humanos, cuando se acercó a Elena con el paso tímido y la mirada baja que preguntaba:
                                         
                                                            ¿quieres ser mi amiga?

Y al verlo acercarse, la mano de la niña urgó ansiosamente en la canasta donde llevaba un sánguche de lobo, lechuga,  tomate y huevo, que había traído para el descanso, un espejo para controlar sus dorados rizos, un vestido rosado de repuesto digno de una inocente niña que saltica por el bosque, y un hacha. Fue dar con su empuñadura y no poder soltarla, a pesar de que la tierna mirada de Ludo pareció conmoverla, o quizás no y simplemente disfrutara de cada instancia de su tarea. Elena le preguntó el camino al aprendiz de lobo como siguiendo una fórmula, mientras en su semblante proyectaba uno de esos gestos dulces, ingenuos, desprovistos de maldad que ensayaba en el espejo cada día antes de enfrentar la vida en el bosque. Él apuró su sincera respuesta, ansioso por terminar con la leyenda de que los lobos dan informaciones erradas acerca de los caminos, y ella se puso a contar de cara al árbol proponiéndole una escondida y diciendo que luego de eso compartirían un manjar.


Guiso de lobo

Ingredientes  :

2 cebollas
1 morrón rojo ( aunque la belleza culinaria pide siempre alguito del verde y del amarillo también  )
1 kg de carne de lobo cortada en cubos
1 papa, 1 zanahoria y ½ calabaza también cortadas en cubos
3 tomates grandes maduros picados
50 g de aceitunas negras
Un puñado de albahaca fresca
Sal y pimienta a gusto

Preparación :

Se fríen las cebollas hasta llegar al dorado de las hojas de otoño. Luego los morrones, que llenarán nuestro guiso de color. Se agrega la carne de lobo sin cesar de darle vueltas durante otros 5 minutos. Se cubre y se deja cocer hasta la evaporación de todo el jugo. Se agregan los tomates, las papas, zanahorias y calabaza primero. Más tarde será el turno de las aceitunas,  la pimienta, la albahaca, la sal y agua hirviendo para que se continúe cociendo a fuego medio durante treinta minutos. Luego se baja el fuego y sigue su cocción hasta que la carne este tierna y la salsa se espese. Añadir agua en la medida que lo necesite. Se sirve caliente como plato principal. Puede ser acompañado de arroz.

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